Crítica por Angélica Hernández


A  mí siempre me entusiasma encontrarme con libros de autores mexicanos que nos ofrecen nuevas historias en las que vale la pena sumergirnos.
En esta historia, ambientada en la península de Yucatán, nuestro protagonista, Renato, conoce a Valentino, hijo de una de las más cercanas amigas de su mamá, y sienten una inevitable atracción por la que se dejan llevar y empiezan a construir una relación en la que todo marcha tan bien que parece muy bueno para ser verdad…
Empiezan a vivir juntos, viajan y se involucran en los círculos sociales y eventos del otro.
Aunque durante muchos de estos momentos especiales, Renato empieza a vivir experiencias inusuales  que no puede explicar pero que intenta ignorar para evitar que interfieran en disfrutar su presente; sin embargo cuando la vida no puede parecer más perfecta, ocurre algo que desconcertará tanto a Renato como a ti…
El final le da un giro a toda la historia completamente inesperado, abrupto que te transmite la frustración y sensación de injusticia de nuestro protagonista, haciendo que esos pequeños detalles que parecían no encajar a lo largo de la historia comiencen a tener sentido (incluso el mismo título del libro).
El libro se divide en dos e intercalados en estas partes hay poemas muy bonitos que me parecieron muy atinados para hacerte entrar en el contexto de la situación (aunque al principio te generan más dudas que certezas).
Es la primera novela de temática LGTB+ que leo y me pareció muy ingeniosa, entretenida, real. También disfruté mucho de la descripción de los lugares, de sus costumbres y conocer la definida personalidad de cada uno de los personajes.
Si tienes ganas de una novela corta, romántica y que te rompa el corazón, debes darle una oportunidad a ésta 😉

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